jueves, 21 de mayo de 2009

Por Tomás González Corro
Todo, absolutamente todo lo que digamos los críticos del PRI, sus gobiernos y su forma de hacer política, palidece ante las declaraciones y definiciones del exPresidente de la República priísta, Miguel de la Madrid Hurtado hechas a Carmen Aristegui la semana pasada respecto al salinato.
La entrevista con fines editoriales que le hace Carmen Aristegui a Miguel de la Madrid y que por su importancia periodística reproduce en su noticiero en MVS, así como CNN es español la semana pasada, si bien está centrada en el también ex Presidente Carlos Salinas de Gortari y la actuación de sus hermanos, sobretodo Raúl y Enrique, nos brinda una cruda, aberrante y putrefacta forma de ejercer el poder desde la visión del PRI.
De Carlos Salinas de Gortari, resaltan los siguientes juicios hechos por Miguel de la Madrid:
“Es cómplice de delitos de los hermanos”.
“Me siento muy decepcionado, que me equivoqué” (al haberlo nombrado como candidato del PRI a Presidente de México en 1988).
“En aquel entonces no tenía yo elementos de juicios sobre la moralidad de los Salinas”.
Sobre la muerte de Enrique Salinas:
“No se llegó a saber nada, pero a lo mejor estuvo ligada con dinero del narcotráfico”.
En cuanto a Raúl Salinas, lo que más le disgusta:
“Los negocios ilícitos… conseguía contratos en el gobierno… se comunicaba con los narcotraficantes… a partir del gobierno de su hermano”.
Con las anteriores declaraciones de parte de Miguel de la Madrid Hurtado, los dichos, sospechas e imaginario colectivo de los mexicanos, simplemente toman forma y sustento. Ya no hay margen para la duda en cuanto al estilo personal de gobernar de Carlos Salinas de Gortari. Los adjetivos de inmoral y cómplice de los delitos de sus hermanos Salinas de Gortari, no vinieron de un panista ni de un perredista, sino simple y sencillamente de otro priísta, que al igual que Salinas, fue Presidente de México, un hombre de poder y con la información suficiente para saber de lo que habló y declaró a Carmen Aristegui.
Ahora bien, si la evaluación del salinato por parte de Miguel de la Madrid es más que reveladora, sus declaraciones en cuanto al sistema político priísta y su aportación a la cultura de la corrupción, falta de rendimiento de cuentas, complicidad e ilegalidad superan cualquier análisis periodístico, político, académico o social que se haya hecho sobre el PRI, sus prácticas políticas y ejercicios del poder.
Cuando Aristegui le cuestiona si que tanto de cinismo hay que tener para gobernar en México, la respuesta de Miguel de la Madrid es contundente: Mucho.
Al preguntarle si la justicia es un estorbo para ejercer el poder, su respuesta es: A veces.
La joya de la corona, es cuando la periodista le pregunta si la impunidad es una condición necesaria para que la maquinaria (de gobierno) siga funcionando en México, su respuesta es un demoledor: SI.
Con las anteriores declaraciones de parte de un prominente priísta, los mexicanos tenemos la certeza de que el cinismo, la injusticia y la impunidad fueron, son y serán el sostén de todo gobierno emanado del PRI. ¿Habrá alguien que lo dude?

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